jueves, 5 de marzo de 2015

POLÍTICOS SIN VALOR SOCIAL: Transparencia Internacional



·         Los partidos son considerados organizaciones corruptas, los políticos no tiene valores, principios ni solvencia moral con la traición como forma de vida, al igual que la Secretaría de Gobernación, los sindicatos alcanzan el más alto nivel de desconfianza, con el fuero como patente de impunidad, no debemos cruzarnos de brazos sino exigir que cumplan  

Luis Uriel Acosta Magaña
En la calle se tiene la certeza de que los políticos no tienen valores, principios ni solvencia moral, que la traición es parte de su forma de vida, de su estulticia y los equiparan con cualquier prostituta, aunque en este sentido ellas ya han dejado muy en claro que no existe ninguna relación, que los políticos no son sus parientes ni mucho menos son sus hijos.
De acuerdo a un análisis de Transparencia Internacional los partidos políticos son considerados como organizaciones corruptas por casi el setenta por ciento de los ciudadanos, quienes consideran que los tiempos electorales permiten conocer el grado patológico de aquellos cuyas traiciones y simulaciones es ineludible en el momento de hacer política, por lo que se definen varias clases de políticos que ya mencionamos en anteriores entregas, por lo que ahora vamos a sintetizar que aunque los políticos chapulines y los alambristas son oportunistas, los primeros se cambian de partido para obtener una candidatura, en cambio los segundos se pasan de un partido a otro teniendo un cargo de elección popular.
Aquí en Tabasco, la mayor parte de la «clase política» que está en el PRD perteneció a la familia revolucionaria, que luego aprovechó las coyunturas para proclamarse de izquierda, de Centro, hasta de derecha, pero en todo momento con el discurso de la democracia y el servicio a la ciudadanía, aunque siempre privilegiando el beneficio propio.
De la misma manera acuñaron la etiqueta de «trásfugas políticos» a aquellos que estando en un partido se pasan a otro sin más justificación que seguir pegado a la ubre presupuestal, con el falaz argumento del sacrificio por el servicio público, pero, desde tiempos inmemoriales en mi pueblo simplemente los conocen como chaqueteros. Un chaquetero es un desertor, infiel, deshonesto, desleal, traidor, pérfido, felón, un apostata.
Así también tenemos que casi todos los políticos llevan veinte años como mínimo pasando de un cargo a otro. Tenemos pues que en nuestro país tanto senadores como diputados, la Secretaría de Gobernación, la policía, los partidos políticos además de los sindicatos, son instituciones que alcanzan el más alto nivel de desconfianza y resulta paradójico que son las más beneficiadas del sistema político administrativo en México, con toda la carretada de vicios, inmoralidades, corrupción, opacidad y vaguedad en la rendición de cuentas así como la impunidad y la impudicia prevaleciente. 
De suyo, el marco jurídico constitucional vigente permite a quienes tienen cargo de elección popular pedir licencia toda vez que los mismos son irrenunciables, perpetuarse en su «carrera política» saltando de un cargo a otro y constituyéndose en un grupo social parasitario, vividor y oportunista en su gran mayoría para convertirse en una clase superior a la de los demás mortales.

                                                                      EL FUERO
            Así tenemos como un aderezo de esa «superioridad legal» que existe la contravención de la Constitución que nos indica que todos los ciudadanos mexicanos somos iguales. Igualdad que ante los hechos no es tal por el «fuero constitucional» de que disfrutan, que generalmente lo convierten en coto de impunidad ante delitos diversos que consuetudinariamente cometen, precisamente en perjuicio de quienes dicen servir, caso similar que ocurre con los líderes de los sindicatos charros hacia aquellos empleados  a quienes dicen representar.
Luego entonces el fuero es un privilegio, prerrogativa, exención, dispensa, inmunidad, facultad, exoneración, excepción, concesión, gracia, descargo, indemnidad, seguridad, y al final resulta que es patente de impunidad.
Pero no conforme con todo lo anterior ya legalizaron toda esta porquería y nuestro flamante Congreso de la Unión, en diciembre del 2013, parchó una vez más la ya muy remendada Carta Magna, y en su artículo 59 ya está permitiendo la reelección de Gobernadores, senadores de la República, diputados federales, locales, presidentes municipales y regidores.
Los actuales legisladores y todos los que metieron las manos en este asalto en despoblado al pueblo mexicano tienen un buen discurso, para ellos, porque dicen que la reelección es para que los ciudadanos premien o castiguen a los representantes populares, desvergonzada falacia porque los únicos que van a decidir si repite como candidato son los partidos, no los ciudadanos.
Estos políticos de la ignominia son opacos, ineficaces y encubridores de hechos delictivos, como fueron los cometidos por alcaldes que fundaron imperios del crimen en sus municipios, ¿cómo confiar  en la democracia, en los partidos y en los candidatos cuya credibilidad va a la baja y actúan como mafias de poder? Expresan representantes de la Santa Iglesia Católica en México, y hay que reconocer que ellos saben de lo que hablan porque durante siglos lo han practicado.
Podemos decir que pasamos del loft o lounge, club para caballeros de alto pedorraje, que tenía el exonerado príncipe de la basura Gustavo Gutiérrez de la Torre en el PRI del DF., para quedar como cualquier vulgar congal arrabalero.
Así los senadores podrán ser reelegidos hasta por dos períodos consecutivos, es decir, doce años además de los períodos que resulten ser «electos» de manera no consecutiva. Los diputados federales y locales, ediles y regidores hasta por cuatro períodos, es decir, dieciséis años, y como ya dijimos, además los períodos no consecutivos. Esto incluye hasta las pluris, sus privilegiados beneficiarios son los más gananciosos porque ni siquiera se tienen que molestar en levantarse de la hamaca, pues a ellos nadie los elige porque llegan como parte de las cuotas de votación, entonces será estúpido que se reelija a un representante popular que nunca ha sido elegido, pero bueno, serán  reelectos a partir de la elección federal del 2018.
Con esto adiós a Francisco I. Madero y a José María Pino Suárez, el caballero de la lealtad. ¿Los quieren más cínicos?
EXIGIR QUE CUMPLAN
De antemano se sabe que estos forajidos, filibusteros, piratas, aventureros de la política, desecharán sin más un trabajo para el que fueron elegidos por la ciudadanía y a la que deben responder hasta el último día de sus cargos, no se les puede tomar en cuenta como posibles servidores públicos de confianza, porque han abusado de los electores al generar sin vergüenza alguna, un burdo comercio por alcanzar nuevas prebendas políticas y económicas, por encima del compromiso adquirido con los electores.
Por lo tanto se ve diáfanamente que esta reforma lo único que profesionaliza, entre otras arbitrariedades, atropellos, injusticias y absurdos, es el abuso de los corruptos, así como de la ilegal política viciada pero aceptada por todos los legisladores de asignar anualmente un fondo discrecional de diez millones de pesos adicionales al Estado y Municipios, en beneficio de todos los congresistas para aplicar obras a su criterio y capricho en sus distritos electorales, con lo que se garantizan a sí mismos fuero, presupuesto, votos e impunidad.
No tendremos mejor democracia cruzándonos de brazos o viendo sobre el hombro cómo se reparten el poder los partidos y sus políticos. Aunque hay muchas manifestaciones de inconformidad, no son efectivas porque se hacen al azar, sin ningún objeto, para que esto funcione tenemos que ir todos juntos por demandas específicas y que abonen no solo a la democracia sino a las mejoras necesarias para una vida digna de los mexicanos.
No solo debemos exigirles que cumplan sus promesas de campaña sino que debemos demandar que sea legal la posibilidad de revocarles el mandato si no cumplen en plazos razonables lo ofrecido o si en el Congreso votan en contra de las necesidades del pueblo. De la misma manera hay quienes proponen legislar para que sea un delito que quien ocupe un cargo de elección popular pida licencia para buscar otra posición política, de esta manera se tendría políticos que cumplirían su período completo y al mismo tiempo se dejarían de ver las mismas caras. Pero lo que si debemos tomar en cuenta es que son los ciudadanos que no tienen fuero los que están obligados a presionar, a exigir, a demandar que los políticos cumplan.

 

Publicado en la edición 521 de la revista política Suceso de fecha 18 de Febrero de 2015

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